British Sea Power - Waving Flags
ÉRASE UNA VEZ UNA MARINA BRITÁNICA QUE PATEÓ UNOS CUANTOS CULOS E
HIZO PEDACITOS LA ARMADA INVENCIBLE.BRITISH SEA POWER CONOCEN LA HIS-
TORIA,PERO PASAN DE ELLA.LO SUYO ES UN AQUÍ Y AHORA REPLETO DE GUITA-
RRAS QUE SÓLO TIENE UN PUNTO DE CONTACTO CON LA MARINA BRITÁNICA:
SIGUEN PATEANDO LOS CULOS QUE SE LES PONGAN POR DELANTE.
BRITISH SEA POWER
Como ocurre con muchas de las bandas actuales, los miembros de Bri-
tish Sea Power se conocieron en la escuela. En Cumbria (Gran Bretaña)
ya se hacían llamar Yan (Scott Wilkinson, voces y guitarra), Hamilton
(Neil Wilkinson, guitarra, bajo y voces) y Wood (Mathew Wood, batería).
Se hubieran quedado en trío calavera si Yan no hubiera conocido en la
universidad de Reading a Noble (Martin Noble, guitarra), primero ami-
go y luego guitarrista de los que por entonces se hacían llamar British
Air Powers. El resto es historia: grabaron una demo de cuatro cancio-
nes y se fueron juntitos a Brighton a la búsqueda de una escena musi-
cal más receptiva... y de un contrato, a ser posible. No tardaron en
debutar con Fear of drowning, un single que llamó la atención en
Rough Trade y que les abrió las puertas del sello a la hora de idear su
primer álbum: The Decline of British Sea Power(2003).
Ya sabéis cómo funciona el resto: primero la crítica les aclama y luego
es el público el que hace llenazo en sus conciertos. Ayuda el hecho de
que los miembros de la banda se lo toman todo con bastante cachon-
deo. Para muestra, un botón: algunos de sus directos se ven ameniza-
dos por Ursine Ultra, al que Noble describe cómo “un oso de dos
metros que se sube al escenario cuando tocamos en festivales. Es
demasiado tímido para los locales pequeños. Lo alimentamos a base
de lechuga”. Así, sin sobresaltos pero con mucha diversión, llegó un
segundo álbum, Open Season(2005), ante el que se volvió a mencio-
nar a Joy División por mucho que casi nadie tuvo los redaños de
emplear el consabido “segundos discos nunca fueron buenos”.
Tres años después nos llega Do you like rock music?, el difícil tercer
disco, que ha de justificar el mimo con el que en Inglaterra tratan a
British Sea Power. Martín Noble, irónico guitarrista de la banda, tiene
claro el presente de su banda.
Al principio os hacíais llamar British Air Powers. ¿Por qué os cam-
biasteis de nombre? El cambio fue por varias razones. La primera es
que la British Sea Power real, junto a las flotas españolas o portugue-
sas, son las que configuraron el mundo tal y como lo conocemos. Esas
armadas viajaban por todo el mundo en busca de comercio, pero tam-
bién se propagaron hasta donde pudieron e incluso intimidaron a un
par de países. Esto no mola. El comercio de esclavos y la colonización,
por ejemplo, dan mal rollo. Así que decidimos llamarnos British Sea
Power como una forma de sumar un montón de cosas malas del pasa-
do de nuestro país y hacer ver a la gente que, hoy por hoy, pensamos
diferente. Queríamos que el nombre de la flota se convirtiera en algo
bueno. A la hora de cambiarnos el nombre, además, influyó todo el
rollo de las abreviaciones. No queríamos que la gente abreviara nues-
tro nombre como BAPS, porque en Inglaterra esa palabra también sig-
nifica “tetas”. En el norte, además, también significa “panecillo”.
Ya que sacas el tema de la flota británica, ¿qué tal si intentas expli-
car la historia de British Sea Power como si se tratara de la historia
épica de una armada real en tiempos imperiales? Uff... Este tipo de
analogías pueden llegar a sacar lo peor de mí: corro el riesgo de aca-
bar sonando como un historiador bélico pomposo y estirado. Y yo no soy
así. Que conste. Aun así, voy a intentarlo... Digamos que, a principios
del siglo XVIII, la Marina Británica era la más grande e importante del
mundo entero. Viajó a través del mundo entero y jodió muchas cosas.
Hoy por hoy, Gran Bretaña es la sombra de su forma imperial. Mejor
así. Lo único que necesita un cambio es la actitud de la gente de cam-
po. No se dan cuenta de que son invencibles y mucho mejores de lo
que creen. Por eso, en el año 2000 se formó una banda llamada British
Sea Power, una banda que intentaría equilibrar un poco la balanza.
Puede que incluso consigamos que la gente deje de cantar Brittania
rules the wavesen los partidos de futbol y que empiecen a cantar can-
ciones nuestra como No Lucifer oWaving flags.
¿Cómo describirías Do you like rock music?, el nuevo álbum? Es
muy difícil describir tu propia música. Por eso, en esta ronda de pro-
moción, me he traído mogollón de reseñas de revistas británicas.
También he traído las puntuaciones, que nos hacen quedar bien. Mira.
El Observer Music Monthly, por ejemplo, nos ha elegido álbum del mes
y nos da cinco estrellas. En The Worlddicen que el álbum es “una
obra maestra de proporciones épicas”, y en Q, además de darnos cua-
tro estrellas, dicen que el disco es “ambicioso, impresionante y genui-
namente emocionante. Un shock repleto de música épica y melodías
seductoras”. En The Guardiantambién nos dan cuatro estrellas y escriben: “canciones brillantes, himnos agitados, el
sonido glorioso de una banda a punto de romperse”. El
resto dicen más o menos lo mismo, pero mira, en el
IrishTimesnos vuelven a dar cinco estrellas y dicen
que el disco es “una mágica colección de canciones,
coros aptos para estadios, arreglos monumentales y
melodías hirientes”. ¿Estos se lo curran, eh?
¿Qué música has estado escuchando últimamente?
Nada de música. Sólo el sonido de la lavadora. Nos
vamos de gira durante tres meses, así que necesito
lavar mis calzoncillos urgentemente.
En algunas de vuestras antiguas canciones hacíais
referencia a gente como Einstein o Dostoievsky. ¿Hay
nuevos nombres en el nuevo álbum? Realmente, no.
Este disco no trata de gente en específico. Queríamos
que fuera más actual. Nunca hemos pensado que fué-
ramos una banda que añora los días pasados, pero la
gente en general sí que parecía pensarlo. Siempre
hemos cogido ropa e ideas del pasado y las hemos usa-
do de forma simbólica. Un poco como los punks usaban
el peinado de los indios mohawks. Pero con Do you like
rock music?queríamos que la gente nos viera como
algo del presente.
Eso significa que no habrá ninguna referencia a Field
Marshall Montomery, vuestro ídolo de la ornitología.
¿Cómo va vuestra afición a la observación de pájaros?
Hace poco fuimos a Canvey Island para hacer un
concierto. Nos hacía ilusión. Por algo tenemos una can-
ción que se llama Canvey Island. Allí había millones de
playeros gordos, además de muchas cercetas, ostreros,
petirrojos... Fue un día precioso.
¿Es este vuestro único hobby peculiar? No, la verdad
es que no. A Yan le gusta pintar y cultivar hongos.
Woody es más normalito: le gusta dormir. En su tumba
pondremos: “Woody vivió para dormir”. Yo, por mi parte,
colecciono cucharas, mientras que Hamilton colecciona
cajas de cerillas.
¿Ha cambiado algo el hecho de que ganarais el pre-
mio a la banda en directo del año otorgado por la
revista Time Out? Ahora hay más gente que viene a
vernos en directo. Eso es algo bueno, ya que hoy por hoy
casi nadie gana dinero vendiendo discos. Así que tener
gente en nuestros conciertos significa que al día
siguiente no vamos a pasar hambre.
Vuestras giras incluyen lugares extraños como las
cuevas de Carnglaze o el Scillonian Club. ¿De dónde
sale el gusto por estos escenarios? Nos encanta tocar
en directo en atmósferas únicas. Es muy divertido.
Hace poco, por ejemplo, tocamos en el pub “más alto”
de Gran Bretaña. 250 fans viajaron para vernos y dur-
mieron en tiendas de campaña ¡en pleno invierno! Ade-
más, el pub tiene sus mascotas pululando por el local:
ovejas, patos, perros y gallinas. Pero eso no impidió que
los fans se sentaran junto al fuego y disfrutaran del
concierto.
¿Queda algún sitio raro en el que te apetezca parti-
cularmente tocar? Sí, sí. En uno de esos edificios
construidos completamente de hielo y nieve. Creo que
hay uno bastante grande en Suiza.
Ahora que hablas de gente que os sigue para veros
tocar... Es raro ver clubs de fans tan fuertes y
estructurados como el vuestro. ¿Qué tal os lleváis
con The Third Battalion? Conocemos a algunos miem-
bros, pero lo cierto es que intentamos evitar una rela-
ción estrecha con ellos. Una chica llamada Sarah
Nicholls viene a mi casa a veces y se queda entre los
matorrales. En los conciertos, además, suele quitarse
la camiseta e intenta besar a Yan en el escenario. Así
que lo mejor es mantener una cierta distancia. Hay
muchos fans de British Sea Power que vienen a vernos
a los conciertos y que también intentan mantener la
distancia con The Third Battalion.
texto: Raúl de Tena


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