Kate Nash - Birds Live
SEPARA EL GRANO DE LA PAJA Y NO HAGAS CASO DE LO QUE OIGAS POR AHÍ:
EL DE KATE NASH ES UNO DE LOS DISCOS DEL AÑO,Y PUNTO PELOTA.
A veces se siente una un poco mal cuando no le gustan las novedades que surgen en el mundo de la música. Enamorarme a primera vista de un artista recién nacido como tal es algo que me ocurre más o menos con la frecuencia con la que pasa el cometa Halley, y de verdad que me jode, porque veo al resto de la humanidad pasándoselo genial, coreando las canciones de turno, haciendo el baile de moda, siendo uno e intentando atraerme con gestos de “no nos mires, únete”, pero no puedo. Soy difícil de conquistar, qué le vamos a hacer, y además soy tremendamente fiel y monotemática cuando me enamoro, pero volvamos al tema de la música, y pongamos un ejemplo: Moloko. Cuando oí por pri-
mera vez la voz de Roisin supe que había llegado a mi corazón para quedarse, y desde entonces sigo oyéndola y respetándola en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte musical nos separe.
Hemos tenido nuestros arribas y abajos, pero ahí seguimos, porque las relaciones hay que currárselas para que sean realmente placenteras. Yo nunca he sido de comprarme un disco, oírlo una vez y hasta luego Lucas, si te he visto no me acuerdo. Y odio los hitazos de un día que apestan a efímero y a falta de talento, me aburren los calcos de calcos, me da ictericia la música de consumo rápido.
Tampoco es que mi discoteca esté compuesta por sesudeces complicadísimas ni estoy a favor en absoluto de que la música sea un extenuante ejercicio intelectual. Yo siempre he sido más de la tercera vía.
Pero de vez en cuando Urano se alinea con Júpiter y albricias, puedo unirme a la masa y ser una más, y qué bien sienta poder subirse a lo alto de la colina y gritar al unísono con miles de voces: ¡me gusta Kate Nash! Me encanta. Me da pena que ya la estén empezando a explotar en anuncios, como pasó con la canción de los silbiditos. Me da pena que la etiqueten de fenómeno myspace porque a) odio myspace, y b) ella está más allá de soportes.
La cosa es que nació en Dublín en 1987 (glubs, podría ser mi hija, si esto fuera la India y estuviéramos en el siglo XVII) y se crió en Londres. Se notaba que la chiquilla iba para artista de las tablas, y en eso estaba cuando se despeñó por unas escaleras y se rompió un pie. Al estar con la pata quebrada, se centró en el tema compositivo y voilàKate Nash. La cantidad de talento que le debemos a los accidentes traumatológicos, madre mía, es para investigarlo...
Si fueron ustedes víctimas de la estafa de Opening, pidan a un amigo que les traduzca las letras de
esta chica, que para mí son lo mejor, además de su capacidad pulmonar para recitar sin parar, que ya quisiera Eminem (que engorde en paz).
Su música es rápida y divertida, tiene una voz preciosa aunque es un poco demasiado cockneypor momentos, y su disco debut se llama Made of bricks.
Kate está saliendo con Ryan Jarman, de los Cribs, que es siete años mayor que ella y siete veces más feo también, y como es polifacética y multidisciplinar, está escribiendo unos relatos sobre un transexual llamado Roy que mide más de dos metros y está inspirado de alguna manera en la narrativa de Roald Dahl. Interesante...
Pero a pesar de todo, lo que tampoco puede ser es que ahora cojamos a Kate Nash y la volvamos a subir a los altares mesiánicos de la música, simplemente porque están vacantes. Andamos justos de genios, pero la chica no es la respuesta a todas nuestras plegarias, ni falta que hace. TEXTO VIRGINIA DE LA CRUZ
Made of bricks
Acerca de Kate Nash he leído cosas que vosotros no creeríais, críticas
al borde del insulto más allá de Orión, comparaciones odiosas como
rayos C, cerca de la Puerta de Tannhauser... Parece que de nuevo nos
encontramos con un caso de triunfo por arte de magia, gracias al boca
a boca o, más exactamente, al myspace a myspace. Y parece también
que a la gente le da rabia que pasen estas cosas, a la vista del des-
pedazamiento sistemático que se hizo de Lilly Allen, el que se está
haciendo de la que ocupa esta columna o de las coñitas con el Porta
que hay en toda España desde que ha pegado el pelotazo.
Sabiendo lo que puedes y no puedes esperar de ella, aquí y ahora rom-
po una lanza a favor de la música que hace Kate Nash, reunida en su
primer álbum, Made of bricks, después de tanto tiempo de singles,
versiones y directos. Nadie tiene que engañarse, Kate no es más que
una cantautora que toca el piano, la guitarra y canta sus propias com-
posiciones (no todas pueden decir lo mismo) y ahí está la gracia. Ofre-
ce algo sencillo, sincero y bonito, y eso a los británicos se les da de
muerte. Si piensas en una mezcla entre una Emma Pollock menos ator-
mentada, Roisin Murphy sin maquinitas y Lilly Allen con menos pose,
quizá te puedas hacer una idea de lo que estamos hablando. Pop inti-
mista, sencillote y con acento irlandés, ¿para qué queremos más?
CRÍTICA DEL CD PABLO TATO


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